• Imprimir

Regulación de compuestos orgánicos volátiles

El uso de disolventes orgánicos produce emisiones de compuestos orgánicos volátiles que pueden ser perjudiciales para la salud de las personas y del medio ambiente por su toxicidad y por su contribución a la formación de oxidantes fotoquímicos. Además, algunos de estos productos también causan molestias por olores.

Para prevenir o reducir estos impactos, en 1999 la Unión Europea aprobó la normativa que afecta a determinados establecimientos si utilizan disolventes en cantidades importantes (empresas de artes gráficas, industrias farmacéuticas, fabricantes de automóviles, etc.) y también a actividades más pequeñas o comerciales como las tintorerías, (Directiva 1999/13/CE actualmente derogada por la Directiva 2010/75/CE).

El objetivo es que las instalaciones afectadas reduzcan el consumo de disolventes en el proceso productivo y en sustituyen aquellos clasificados como mutágenos y/o cancerígenos. En la mayoría de los casos se buscan alternativas con productos exentos de disolvente o que tienen un contenido más bajo, mientras que en, otras ocasiones, se reduce la emisión de compuestos orgánicos volátiles a la atmósfera procedentes de los disolventes con la aplicación de buenas prácticas ambientales o mejorando sus sistemas de tratamiento de emisiones.

La Normativa europea se transpone en el Real Decreto 117/2003 y limita las emisiones de compuestos orgánicos volátiles en las instalaciones afectadas que deben presentar anualmente un balance de disolventes con la información necesaria para:

  • Demostrar el cumplimiento de los valores límite de emisión y del resto de obligaciones derivadas, los requisitos del sistema de reducción o de la aplicación de las mejores técnicas disponibles.
  • Identificar nuevas opciones de reducción de consumo como el uso de productos con bajo contenido en disolventes o exentos de los mismos.
  • Posibilitar la información al público sobre consumo de disolventes, límites de emisión y cumplimiento de la Normativa.