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¿Qué es la contaminación lumínica?

Barcelona de noche

La contaminación lumínica es el aumento del fondo de brillo del cielo nocturno natural, a causa de la dispersión y reflexión de luz procedente de la iluminación artificial. Este aumento de luz artificial perturba y altera las propiedades del medio receptor. También se considera contaminación lumínica cualquier forma de iluminación artificial que afecte a un medio receptor que no sea el objeto de la iluminación.

La luz natural diurna tiene las propiedades más adecuadas para la visión del ojo humano. Las actividades antropogénicas que pueden desarrollarse con luz natural permiten una inmejorable visibilidad del entorno, por lo que siempre que sea posible se ha de evitar hacer las actividades con iluminación artificial y aprovechar la luz natural.

La iluminación artificial durante la noche es uno de los requisitos imprescindibles para la habitabilidad de las zonas urbanas modernas y, en menor medida, de las zonas rurales, y es también necesaria para llevar a cabo un gran número de actividades lúdicas, comerciales o productivas; además, mejora la seguridad ciudadana, refuerza la prevención de riesgos laborales en espacios concretos y es necesaria para garantizar la seguridad industrial de determinadas instalaciones.

La contaminación lumínica dificulta la visión del cielo, que forma parte del paisaje natural y es un bien inmaterial y patrimonio común que hay que proteger. Además, un alumbrado nocturno excesivo o incorrecto puede causar molestias al invadir el ámbito privado.

El diseño de un alumbrado nocturno que responda a criterios coherentes y racionales hace posible un notable ahorro energético y, de manera indirecta, una disminución de les emisiones de gases contaminantes de la atmosfera.

Las acciones que pueden producir un impacto ambiental en el medio están relacionadas con luces que no son de calidad para la visión o que tienen una potencia superior a la necesaria; y con luces que dirigen la luz donde no hace falta, que deslumbran, que envían luz hacia el cielo o que continuan encendidas cuando ya no es necesario.

Un diseño o un uso inadecuado de las instalaciones de alumbrado produce contaminación lumínica, en tanto que perturba las condiciones naturales del medio nocturno y puede afectar los ecosistemas y la biodiversidad y tener consecuencias perjudiciales para el medio ambiente en general.

Por estos motivos, se puede prevenir gran parte de la contaminación lumínica si se llevan a cabo las acciones siguientes:

  • Ajustar la cantidad de luz instalada a la necesaria para llevar a cabo la actividad con normalidad
  • Dirigir la luz solo a las áreas que hay que iluminar
  • Mantener la luz apagada cuando no se desarrolla ninguna actividad, excepto por  motivos de seguridad
  • Utilizar lámparas de alta eficacia lumínica adecuadas a la visión humana y a la actividad que se desarrolla (luz naranja o blanca cálida, siempre que no se requiera luz de características especiales) 
Mosquitos atraídos por una lámpara de vapor de mercurio

Mosquitos atraídos por una lámpara de vapor de mercurio. Fuente: ELSE

Efectos adversos de la contaminación lumínica sobre la biodiversidad

La vida ha evolucionado con los patrones diarios, mensuales y estacionales de luz y oscuridad predecibles y subyacentes a los ritmos naturales de casi todos los organismos vivos, tanto animales como vegetales.

En cada latitud y según la época del año existen unos patrones de iluminación día / noche y estacionales, que determinan los ciclos circadianos, circanuals y circalunares a los que los seres vivos se han adaptado y según los cuales se han especializado condicionando a ellos sus patrones de comportamiento: horas de actividad, depredación, reproducción, polinización, hibernación, etc.

No es de extrañar por lo tanto que la ruptura de dichos patrones naturales debido a la implantación de fuentes de iluminación artificiales tenga consecuencias adversas sobre la biodiversidad en un amplio rango de grupos, especies y ecosistemas diferentes.

Las especies nocturnas, que sonb mayoría en ciertos grupos taxonómicos, son claramente vulnerables, pero también lo son las especies crepusculares y las diurnas, que ven distorsionado su patrón de comportamiento al variar las horas de iluminación diarias debido a fuentes artificiales.

Se han detectado afectaciones sobre los patrones de reproducción, la relación predador-presa, la orientación en las migraciones, el crecimiento y desarrollo, etc. de la fauna silvestre. La iluminación artificial altera de esta manera el comportamiento de muchos animales, alterándose como consecuencia el equilibrio intrapoblacional y interespecífico por la distorsión de las relaciones tróficas del ecosistema.

La tortuga boba (Caretta caretta) es un caso reconocido de efecto adverso de la iluminación artificial en las zonas costeras.

La evolución del comportamiento de esta especie la ha llevado a hacer eclosión de los huevos durante la noche, de forma que las crías eviten en mayor medida la predación lo hacen en noches de luna llena, por lo que las crías instintivamente pueden encontrar el camino hacia el mar, mayormente iluminado por la luna que la playa.

La iluminación artificial de los ambientes costeros provoca, por un lado, una mayor visibilidad de las crías de tortuga, aumentan así la probabilidad de que sean capturadas por sus depredadores, y, por otro, una distorsión de su orientación hacia el mar siguiendo la luz, que en estos casos lleva a las crías también tierra adentro.

En cuanto a los mamíferos, uno de los grupos que se ve más afectado es el de los quirópteros. La contaminación lumínica afecta sobre todo a los murciélagos que viven en proximidades de casas o zonas urbanas.

En estas especies el impacto de la luz artificial retrasa la respuesta a la emergencia y termina en los peores casos con la destrucción de toda la colonia. También se ha observado que los adultos son significativamente más pequeños en zonas iluminadas, presentando partes más tardías y una ratio de crecimiento más lenta con graves consecuencias para la conservación de la especie.

También la vegetación puede verse afectada negativamente por la contaminación lumínica.

Por ejemplo, las flores del género de plantas Selenicereus de la familia de los cactus (Cactaceae) se abren por la noche de forma que puedan ser polinizadas por mariposas nocturnas. La alteración de las horas de oscuridad y los ciclos día/noche afectan al patrón de floración de estas especies y su relación con las mariposas que las polinizan, por lo que este proceso se ve dificultado.

ratpenat
Fecha de actualización:  02.01.2017