La gestión ambiental del ruido incluye todas las actuaciones que tienen por objeto prevenir o reducir la contaminación acústica a la que está expuesta la población, y la preservación y mejora de la calidad acústica del territorio. Las acciones pueden ser tanto de corrección como de prevención.

Por otra parte, la gestión ambiental del ruido debe prever la incorporación de criterios acústicos en el planeamiento para hacer compatibles los distintos usos en el territorio.